8-10 JUNIO 2021
BARCELONA - CCIB

Entrevista a Salvador Giró, Presidente de AER Automation y CEO de INFAIMON

¿Cómo visualiza el futuro del sector industrial con todas las tecnologías de la industria 4.0 que ya hay a nuestro alcance? Nos referimos al impacto de la automatización y la robótica, pero también de herramientas como la simulación, los sistemas de visión artificial o las tecnologías VR/AR por nombrar solo algunos ejemplos, en los procesos de producción.

Probablemente deberíamos diferenciar entre el futuro a corto y a medio plazo. Es evidente que la pandemia ha ralentizado la implantación de la automatización y robotización de nuestras industrias en este último año. Si bien es cierto que la industria no ha estado tan afectada por el COVID como otros sectores de la economía, hemos visto reducir o incluso cancelar las inversiones que estaban previstas a corto plazo. Según mi opinión, en cuanto finalicen los efectos de esta pandemia, esperemos que sea entre el segundo semestre de este año y principios del próximo año, la inversión en digitalización de las empresas industriales volverá a tomar el ritmo que veníamos observando en los últimos años.

La denominada Industria 4.0 es un concepto que está muy presente en las mentes de los empresarios industriales, conjuntamente con las múltiples tecnologías que esta revolución industrial lleva asociada. Es por este motivo que en los próximos años veremos fuertes inversiones relacionadas con: robótica, sensórica, visión artificial, fabricación aditiva, IIOT, 5G, big data, cloud computing, simulación, gemelo digital, realidad aumentada, realidad virtual, inteligencia artificial, blockchain y ciberseguridad, entre otras.

Todos somos conscientes de que la única manera de ser competitivos o incluso de subsistir en el mercado global como empresa es automatizar nuestros procesos productivos, utilizando estas nuevas tecnologías que tenemos al alcance, donde la digitalización y la automatización tienen una importancia capital.

¿Qué aplicaciones tiene hoy en día la visión artificial en la industria y hasta dónde puede llegar esta tecnología?

La visión artificial es una tecnología que lleva muchos años siendo una de las herramientas clave en los procesos de producción industrial. Inicialmente solo se la vinculaba con el control de calidad, ya que tradicionalmente se utilizaba para analizar las imágenes de las piezas capturadas por una cámara, para determinar de forma automática si estas tenían defectos de cualquier tipo. Aunque esta sigue siendo una de las grandes aplicaciones de la visión, la tecnología utilizada ha cambiado radicalmente en los últimos años; la aparición de la Inteligencia Artificial ha permitido dar un importante salto cualitativo a esta técnica, llevándola a poder solucionar aplicaciones difícilmente imaginables hace tan solo unos años. Pero la visión artificial va mucho más allá del control de la calidad, y la aparición de cámaras 3D ha abierto nuevas perspectivas. En la actualidad es posible medir las piezas en tres dimensiones y, por tanto, hacer un análisis exhaustivo mediante metrología dimensional de cualquier tipo de objeto.

En el entorno de la trazabilidad, la visión artificial está jugando un papel más que destacado mediante la lectura de códigos de barras y de matriz y el reconocimiento de caracteres, que permite trazar todos los productos que fabricamos o distribuimos. Nuevamente en este tipo de aplicaciones se han incorporado tecnologías de Deep Learning para poder leer en las condiciones más desfavorables.

“En cuanto finalicen los efectos de esta pandemia, la inversión en digitalización de las empresas industriales volverá a tomar el ritmo que veníamos observando en los últimos años”

Otro de los grandes avances es la robótica guiada por visión (VGR), que recientemente está tomando un gran impulso. La convergencia entre la robótica y la visión permite agilizar los procesos productivos de manipulación donde intervienen los robots. Esta tecnología permite guiar al robot en cualquier tipo de actividad, hasta el punto de que cabría pensar que en pocos años carecerán de sentido los robots que no incorporen visión.

Se deben destacar, también en este ámbito, tecnologías disruptivas como la visión Hyperespectral, que hasta hace poco estaban solo relegadas al entorno científico. El análisis espectral mediante visión nos permite determinar la composición química de los objetos a través de las imágenes capturadas. Esta tecnología se está utilizando cada vez más en la industria agro-alimentaria, farmacéutica, reciclaje, …

Se dice que la digitalización y una mayor automatización ayudará a una mejora de la productividad del sector industrial. ¿Qué herramientas se utilizarán para conseguirlo?

El concepto de Industria 4.0 o cuarta revolución industrial que se acuñó hace algunos años comporta la utilización de un número enorme de herramientas que conjuntamente podrán digitalizar y automatizar nuestras industrias hasta niveles difícilmente imaginables hace algunos años, y que siguen evolucionando año a año. Según mi criterio y sin querer simplificar demasiado las tecnologías que han motivado esta revolución, estas herramientas se enmarcarían en tres grupos.

El primero está relacionado tanto en la completa automatización de las máquinas, como en la utilización de procesadores embebidos y sensores que permite recoger datos durante el proceso productivo. El segundo grupo está asociado a la capacidad actual de transferir estos datos, mediante los sistemas de comunicación de alta velocidad, a cualquier lugar del mundo y a su posterior almacenamiento para su ulterior reutilización. Y por último, en el tercer grupo encontraríamos las herramientas relacionadas con la extracción y análisis de información valida a partir de la ingente cantidad de datos recogidos y su posterior utilización.

En cada uno de estos tres distintos grupos intervienen un sinnúmero de herramientas que constituyen un todo. A riesgo de dejar de mencionar alguna de estas herramientas, y a modo de ejemplo, enumeraré solo algunas de las que contribuyen a este proceso de digitalización y automatización. Dentro del apartado de la recogida de dato, es evidente que tiene vital importancia todos los elementos sensóricos, incluyendo sistemas de visión, de medición de temperatura, presión, volumen, desgaste, todos ellos controlados por procesadores, actualmente muchos de ellos embebidos en los propios sistemas de medición. Todos estos sistemas pueden estar interconectados mediante la tecnología IIoT, que nos permite transferir y recibir datos de las máquinas mediante distintas tecnologías, entre las que empezamos a contar con el 5G. Estos datos obtenidos y transferidos a distintos entornos, entre los cuales evidentemente se encuentra la nube, nos permite llegar al punto de gestionar los datos, almacenándolos y pasar a un posterior análisis. En este apartado está irrumpiendo con fuerza la Inteligencia artificial, que permite tomar decisiones a partir de una ingente cantidad de datos, imposibles de analizar sin estas herramientas. La gestión de estos datos permite no solo la generación de informes, sino que hacen factible la toma de decisiones automáticas, entre las que se encuentran el mantenimiento predictivo o el cambio de coordenadas del proceso de producción a todos los niveles. Alrededor de estos tres procesos están enmarcadas todas las tecnologías que nos llevan a la digitalización y automatización de las empresas industriales.

¿En qué punto se encuentra el sector industrial en cuanto a implementación de la robotización y la automatización en las fábricas? ¿Qué labor hacen desde la AER para promover la transformación de la industria de nuestro país?

El sector industrial es suficientemente amplio como para tener una sola respuesta a esta pregunta. Si consideramos las empresas por tamaño, se podría decir que las grandes empresas en general están más automatizadas que las PYMEs. Esto probablemente viene muy ligado a la capacidad de inversión de estas dos tipologías de empresas. Si nos centramos en las empresas por sector, aquí también las diferencias pueden ser notables: hay industrias que han tenido un proceso de automatización continuo por las necesidades y el tipo de mercado, como por ejemplo la industria automovilística, electrónica y farmacéutica que destacarían como las más digitalizadas. Por el contrario, hay sectores como el agroalimentaria que tienen un nivel de automatización más reducido, aunque está evolucionando en los últimos años a gran velocidad.

“La industria 4.0 comporta la utilización de un número enorme de herramientas que conjuntamente podrán digitalizar y automatizar nuestras industrias hasta niveles difícilmente imaginables hace algunos años”

AER Automation incluye entre sus asociados a los principales proveedores de la robótica y automatización de nuestro país. Desde la asociación estamos potenciando la transformación digital de la industria con una labor de difusión de las tecnologías necesarias para la automatización. Los distintos grupos de trabajo de AER trabajan en distintas direcciones para fomentar estas tecnologías, tanto a nivel de crecimiento, innovación tecnológica, desarrollo de talento y creación de herramientas de difusión, tanto de las tecnologías como de los actores que intervienen en esta transformación digital, que hemos venido llamando Industria 4.0.

¿Quiénes serían para usted los referentes en innovación en la producción industrial actualmente? ¿Porqué?

Probablemente en nuestro país y debido al fuerte peso de la industria del automóvil, este sea el sector que ha día de hoy pueda ser el gran referente de la innovación industrial. Desde hace ya muchos años, este sector esta trabajando con necesidades de cero defectos, que hace que la única forma de llegar a estos niveles de calidad solo sea posible con el más alto nivel de digitalización y automatización.

¿Cuáles son los mayores retos todavía pendientes de las pymes industriales? ¿Por dónde les recomendarías empezar?

A nivel de PYMEs industriales queda mucho por hacer. Hemos tenido tiempo entre estas dos crisis económicas de darnos cuenta de la gran necesidad de robotizar y automatizar también las PYMEs. Se ha tomado conciencia que ni la deslocalización ni la mano de obra barata son la solución para ser competitivos en un entorno global. Ahora somos conscientes de que debemos tener unos niveles de producción y de calidad que solo son alcanzables mediante procesos continuos de automatización de nuestras empresas. El problema se cierne en que automatizar al máximo nuestras empresas supone, a veces, un coste demasiado elevado para según que tipo de empresas. Aquí nos enfrentamos a una disyuntiva, por una parte, la inminente necesidad de automatizar y a la vez la capacidad de inversión. La primera parte debe resolverse haciendo un concienzudo estudio de las necesidades de cada empresa y ver que procesos deben ser los más necesarios y urgentes a digitalizar, para posteriormente hacer una evaluación secuencial de las necesidades subsiguientes menos urgentes. En cuanto a la capacidad de inversión, es necesario que haya una conciencia colectiva que facilite el acceso al crédito, tanto la administración incentivando las subvenciones, como las entidades de crédito, como los proveedores cambiando el modelo de negocio del tradicional de venta de producto, al nuevo relacionado de la venta de servicio (“As A Service”).

“Se ha tomado consciencia que ni la deslocalización ni la mano de obra barata son la solución para ser competitivos en un entorno global”

Por otra parte, la Industria 4.0 también nos está mostrando la importancia del factor humano. Automatizar no significa poner máquinas que lo hagan todo automáticamente, sino que incluye el trabajo conjunto entre la fuerza laboral y los procesos de automatización. Si bien es cierto que el tipo de trabajo deberá cambiar, es necesario entender que van a ser necesarios un gran número de nuevos puestos de trabajo que estarán relacionados con todas estas nuevas herramientas que se han mencionado anteriormente y que las empresas y la sociedad en general debe formar a la fuerza laboral en estas nuevas tecnologías, si realmente quiere llegar al nivel de competencia al que aspiramos.