9- 11 ABRIL 2019
BARCELONA - CCIB

3D printing: La próxima revolución del sector industrial

3D printing: La próxima revolución del sector industrial
  • Autor: Advanced Factories
  • Wednesday 21 February, 07:00h

Una de las tecnologías que más va a revolucionar muchos sectores de la industria en el futuro es el 3D printing, o impresión 3D. Poco a poco, esta tecnología va dejando de ser una mera tendencia o una rareza para aumentar su presencia. Y no solo en los hogares sino también, y sobre todo, en empresas y fábricas. La posibilidad que el 3D printing, que traerá bastantes novedades en 2018, ofrece para la creación de objetos personalizados a precios asequibles abre nuevas posibilidades no solo a los ciudadanos de a pie. También a las empresas, que cuentan con la oportunidad de generar todo tipo de objetos a demanda, según las necesidades de sus clientes. Todo a un coste no excesivamente elevado.

En la empresa, la adopción en masa del 3D printing podría cambiar radicalmente los procesos de producción en masa actuales. Para comprender este concepto es necesario comprender las diferencias entre los sistemas de producción actuales y la impresión 3D. En un sistema de producción convencional, la escala es de los factores más importantes. Con estos sistemas, el coste de producción por unidad desciende a medida que aumenta el número de unidades fabricadas.

Por lo tanto, lo más habitual es utilizar sistemas encargados de la producción masiva de objetos iguales para reducir su precio. Y a menor precio, mayor demanda y ventas. Pero puede que no se venda todo lo que se fabrica. Entonces, los productos no vendidos terminan en un trastero o en la basura.

3D printing ¿el final de la producción en masa?

Frente a la producción en masa, la impresión 3D permite otra aproximación a la producción de bienes. En cuanto a los costes, no importa si cada producto que se imprime en tres dimensiones es igual que el anterior o distinto. El coste de cada uno es el mismo. Como consecuencia, se pueden crear objetos personalizados o adaptados a necesidades particulares sin coste adicional. Además, permite la fabricación de objetos por encargo. Lo malo es que un objeto creado mediante 3D printing es casi siempre más caro que uno producido en masa.

Antes de generar objetos mediante este sistema es necesario crear modelos digitales de lo que se desea imprimir. Una vez creados, se pueden producir cuando se necesiten. Gracias a todo esto, se pueden obtener en cualquier parte con una impresora 3D, lo que rebaja su coste final. También reduce los costes de almacenaje necesarios para lo producido de manera masiva.

Todo esto hace que muchos se pregunten si el 3D printing va a suponer el final de la producción en masa. Es decir, si lo que algunos han dado en llamar la “revolución industrial 3D” va a sustituir a la producción masiva. Pues puede que al menos, en parte, sí. Cuando sea necesario generar objetos iguales en grandes cantidades, no. Al menos, por ahora. Las tecnologías de impresión 3D existentes no pueden competir con los métodos de producción masiva actuales. Hay que tener en cuenta que la impresión 3D ya está empezando a marcar la diferencia en sectores donde se precisa más personalización. Por ejemplo, para la producción de objetos de serie limitada. También a los que resulta complicado fabricar con los sistemas convencionales. Como los recambios de electrodomésticos.

Quién sabe lo que deparará el futuro para el 3D printing. Es una tecnología que acaba de despegar. Y que, además, está dando a muchos sectores la posibilidad de ofrecer un nivel de personalización impensable hasta ahora, y por un coste asequible, a sus clientes.